Kate Bornstein
Escena en un bar
Les voy a contar la historia de cómo fue que me di cuenta de que amo a las butches.
En Filadelfia había un drag bar al que yo solía ir cuando recién empezaba a travestirme en público. Era muy cursi, pero la verdad es que yo también lo era. Estaba en mi etapa Madonna y, créanme, yo era Madonna hasta los dientes; un metro setenta y siete de Madonna (bueno, con tacos más, por supuesto). En el marco del drag bar, mi caracterización me valía abundantes muestras de admiración.
Más adelante, cuando ya había decidido hacer un completo cambio de género y era una lesbiana femme hippie, iba a un bar local de chicas. En aquellos días yo estaba muy a la defensiva respecto de mi condición de mujer. Me sentaba sola con una Pepsi Diet. La mayor parte de la concurrencia eran lesbianas jóvenes que, por lo general, me ignoraban. Yo miraba, y miraba, y miraba. Quería saber cómo se relacionaban esas chicas entre sí. Estaba hambrienta de esa clase de información. Sólo cuando finalmente me armé de valor y fui al baño pude encontrar a las butches.
El baño estaba en el piso de arriba, y recuerdo que tuve que abrirme paso entre la multitud de mujeres jóvenes para llegar a la escalera. Cuando terminé de subir, hice lo que hacen en las películas clase B; me paré y observé. Supongo que debo haber abierto la boca con una mezcla de sorpresa y alegría. Ahí estaban esas mujeres mayores de traje o en mangas de camisa que jugaban al pool, fumaban cigarros y la estaban pasando bárbaro. Cuando me vieron parada ahí, se les iluminó la cara. "Pasá, tesoro", me dijo una. Me ofrecieron una silla; me trataron como a una princesa. Me enseñaron a jugar al pool; probé sus cigarros y se rieron cuando me puse a toser. Sabían que yo era transgénero, pero veían esta otra identidad de género que yo tardaría unos años más en ver: ellas eran butch, y lo que veían era femme. La pasamos muy bien allá por los años ochenta, cuando la dupla butch/femme era blanco del desprecio del grupo andrógino políticamente correcto.
Y es por eso que amo a las butches.
El bar cerró y yo perdí contacto con esas mujeres del piso de arriba de Sneakers. Si ven a alguna de ellas, por favor háganles saber que hicieron muy, pero muy feliz a una femme bebé, y que les estoy muy agradecida.
Kate Bornstein, My gender workbook, Nueva York: Routledge, 1998.
Traducción de Joaquín Ibarburu
Kate Bornstein nació en 1948. Activista transgénero, dramaturga, actriz, novelista y ensayista. "Escena en un bar" pertenece al texto My gender workbook, de 1998. El primer libro que publicó, Gender Outlaw: On Men, Women and the Rest of Us, de 1995, es una combinación de teoría, manifiesto y autobiografía.
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