Osvaldo Bossi

 

Narciso



SER OTRO, DESPERTAR EN EL OTRO
y no saberlo, o no querer saberlo
nunca, porque su imagen nos fulminaría, 
obliga a construir la misma fuente
con su élitro nacarado y su perfecta 
flor, y aspirar en la nada ese vapor
profundo, que sube desde aquel que nos
mira, y es sombra de nosotros.




EN VOS ME RECONOZCO, AMADO
no por la apariencia que me das
sino por el sosiego que me quitas:
el de ser yo en mi sueño,
el de creerme en lo que digo
y lo que pienso, como si no existieran
otros mundos. Mi ser al fin
se pierde, y yo me pierdo una vez más
sin ser, y es la caída lo que me
sostiene, lo que te busca en mí
como la más terrible lejanía.





NADIE QUE NO FUERA NARCISO
puede dormir al lado de Narciso,
velar su hermoso cuerpo
para que él duerma. Estamos
en dos sitios a la vez, en la tensión
de un cuerpo, casi abstracta
por alcanzar la noche, saliendo de ella.






ABANDONA MI SUEÑO POR ESTA NOCHE.
Que entre cualquiera, otro, en mi cama
y desgarre mi carne como si fuera
verdadera. Que sus oídos se deleiten
con las palabras que diré, falsas, de amor
para que este tormento del amor por mí
no me recuerde que soy Narciso.






NO SOY LA NOCHE, SOY LA NADA
que juega en mí y en vos descubre
aliento suficiente para seguir
viviendo, mintiendo quizás. Es raro
este deseo, este no que desea.
El único pensamiento incomprensible:
no que estés, sino la conciencia
de que estés.






DORMÍAS CON ELLA CON SI DURMIERAS
con él; abrazabas a ella como si a él
abrazaras, y era tanto su esfuerzo por
alcanzar la imagen obligada que la perdías,
y era tanto el placer que comenzaste a
sospechar: es otra cosa; ni sus palabras
ni la belleza de su cuerpo podían
sostenerla, más allá de esa hora fáctica
fálica, y a quien veías era a él, con él
hablabas hasta el amanecer, reías...






DESDE ESA NADA LA TRAÍAS COMO UN TESORO,
una rareza o algo solamente tuyo
para poner entre los dos. Y ella sobre la larga
noche iba y venía, como un equilibrista
caía de improviso al vacío o no
caía nunca. ¿Cómo pudo tu doble
creer esa ficción de otro que no fuera
él, si estabas allí, y lo invitabas
a escuchar esas cosas, por amor, 
es decir: por ruindad de Narciso?






SI MUERE EL UNO MUERE EL OTRO,
hace tiempo que lo sabemos, el mismo
que llevamos negándolo. Cambiemos
si querés este concepto muerte 
por cualquier otro, y el resultado
será el mismo. Comprendo que este lazo
te aterre.






PARA ALCANZAR ESTAS FLORES
hoscas y transparentes, que son dos
y son una, el tacto es nuestra única
posibilidad, e imaginarlo lo real.
Ellos hostigan ese vínculo
hasta que cae el árbol y entonces
sí, lo devoran.






ESTÁS SOLO EN TU SUEÑO
como la arena está en la arena.
Reflejo o no, el tiempo te destruye
y se te escapa. Por momentos
la noche ciega, el bálsamo
de una extraña pasión borra
el funeral de tus pensamientos.
Pero salir de sí exige más que eso.
El delicado orden de la razón 
no lo comprendería, y estoy cansado
para explicarlo ahora.






MORIRÉ DE ESTA MUERTE, PORQUE EN TODO
te veo y reconozco. Siempre el durmiente
a mi lado serás vos. Ningún otro
me desvelará. No habrá voz ni palabra
que no sea la tuya, ni suave miembro
que ceñir ni labios fríos. Sé que más allá
de vos existe otro mundo, que yo no puedo
ver; que más allá de mí existe...
Pero el deseo es uno solo.

 




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