Luis Eduardo Alonso
EL CENTINELA DE LA SANTISIMA TRINIDAD DE BUENOS AIRES el viento sólo escucho el viento Será un sueño o un indio quien mueve los juncos? y como en las noches de España al fin es un ave más de este mundo Sólo la luz del amanecer y mis soldados dormidos permanecen inmóviles ante el viento Perecer de hambre entre nosotros o huir a los indios fue tu gran pregunta Maldonada no ser fiel a tu bandera a mí que te contemplé y a los otros que te amaron Cómo serás ahora capturada a un árbol y a la boca de los tigres donde el capitán te ha arrojado Mas valdría haber mordido estos cueros hasta que el alma te salga de la carne y morir aquí donde comería tus muslos toda la santa noche LA MULATA DE LA GUAYANA FRANCESA ella me dice perpètue cette domination en violant les lois naturelles pero yo sólo entiendo dominación ella repite que la necesite de la liberation ne dois pas etre le front de notre imagination pero apenas comprendo imaginación entre el ruido de este pobre bus que se detiene en la costa Ante la inmensa playa propicia a la retórica nos hemos quedado callados y al fin nos entendemos oyendo esas aves que hablan con un ruido de rama que se parte Pero el bus vuelve a andar dejando atrás esa playa donde son inútiles los diccionarios del mundo y otra vez estamos solos, cada uno en su lenguaje
(del libro de poemas Sudestadas)