Andrés Bercovich

 

 


tren de inercia	y vías muertas
sobre  el cansancio sin río
del pueblo envejecido 
de sol

silos de callado metal murmuran la ruta cercana, los campos

la obvia estacion ferroviaria
(tan suave tan bella)
los días antiguos detras de las ventanas: cerradas			

bajo los perros hechados a la sombra la siesta tensa la brisa en la piel y en los ojos frondosos de los 
verdes álamos

ladrillos	    	     	   doblados 		                               la rutina
    gastados 		                   sostienen

de sus habitantes 
		

tienden  		la mesa (o la ropa) 		
    descomprimen		  umbrales a las corrientes de aire
                    ofrecen  cortinas  	       a la cálida luz	
					

pájaros rectangulares sobre el trigo y la soja, tractor camino al sol

(quién podría vivir en un lugar así)

la humedad en las casas mezcla aromas de flores y comida, olores de siesta aburrida, tiempo disponible
en las estrellas

                                                          simple materia
                                                          de la infancia	



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